jueves, 26 de enero de 2012

Nueva Vida



La nueva vida se mece en la copa de un árbol ya sabio, de un árbol que no puede dejar de moverse, porque eso lo fortalece y le da vida a él mismo.
Los nuevos retoños se dejan llevar por él, ya que su morada es abrazada por sus brazos gentiles, que les permiten vivir juntos, convivir siendo uno, al menos por un momento.
El mundo es algo tan nuevo y tan viejo a la vez para esos dos hermanos, de los cuales hoy solamente uno vive para seguir redescubriéndolo.
Quizás la danza fue la danza final para el otro pequeñuelo, y para él, despeinado y con sus plumitas revueltas, una prueba de tantas, que logro superar.
Vivir no es nada fácil y él, ya lo sabe. Pero continua siguiendo cada movimiento, sabiendo que ya recobro su sabiduría y que solo queda aprender a volar.


Solo quedo su nido meciéndose... habrás conocido el placer del viento entre tus alas, el esfuerzo de planear con tus pequeñas alas?

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